martes, 4 de marzo de 2008

Personajes y figuras en la simbología del Apocalipsis

ANTI-CRISTO (666)
Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis



La imagen de caballos viene desde el libro de Zacarias, en donde se establece que son enviados por Dios. Montando cada uno un caballo con un color característico, estos jinetes llevan plagas a toda la humanidad (recordando que el
número 4 representa a toda la Creación, por lo que las plagas se extenderían entonces por toda la Tierra). Recordando el significado de los colores, la interpretación más común de lo que cada jinete representa sería la siguiente:
Caballo rojo, representa la sangre y la guerra.
Caballo negro, representa el hambre.
Caballo verde o amarillento, representa la muerte, o para otros la enfermedad.
Caballo blanco, representa para algunos la muerte y la victoria

La Bestia y su número
Este es uno de los símbolos más famosos heredados del libro del Apocalipsis. El número seiscientos sesenta y seis se suele identificar con el Diablo En el Apocalipsis sin embargo, únicamente se menciona esta cifra una vez (Ap 13:18), para decir que es el número de una de las Bestias que sirven al Dragón (y después se le asocia con la marca de la Bestia que llevarían todos aquellos que concuerden con el Dragón y las Bestias). Hay que recordar primero que el significado del número 6 es de imperfección (por faltarle una unidad para la perfección del número 7), y el número 666 representaría entonces una imperfección llevada hasta el extremo.
Hay autores que, buscando identificar el número 666 con un personaje histórico de la época en que fue escrito el libro, intentan encontrar un juego numérico (conocido como
gematría) con las letras del alfabeto griego (idioma en que fue escrito el libro) que pudiera dar la equivalencia para reconocer con este número a la principal Bestia del Apocalipsis. Estos juegos eran comunes a la época de la escritura del Apocalipsis, y se han encontrado vestigios de ellos también en otros escritos. Se asigna a cada letra (alfa, beta, gamma,..., psi, omega) un número: las primeras del 1 al 10 (excepto el 6), luego de diez en diez hasta el 80, luego el 100 y de cien en cien hasta el 800. Una palabra o frase conocida tenía entonces un número asociado al sumar las cifras equivalentes a cada letra; el inverso de este juego consiste en dar un número (como es el caso del 666 del Apocalipsis) y tratar de identificar qué palabra o frase cumple también con estas características. Siguiendo este juego numérico, se puede llegar a concluir que el número representaría a Domiciano, que persiguió a los cristianos en la época de la escritura del Apocalipsis, o en general a los Césares romanos que se autoproclamaban dioses y que exigían a sus súbditos que así fueran adoradas sus estatuas.
La primera Bestia y los Dos Testigos

Otros manejan la posibilidad de identificar a la Bestia a la que históricamente se referiría el autor del Apocalipsis, con el emperador Nerón, que para la época de la redacción del libro, aún dejaría un recuerdo de las torturas y persecuciones de su época. Tomando la frase 'Nerón César', en hebreo o en griego, considerando únicamente las consonantes y tomando números de acuerdo a una numeración del alfabeto hebreo, similar a la anterior, la suma daría de nuevo el famoso número 666. [6] Es más, si se toma la frase 'Nerón César', pero no en griego sino en latín, el número resultante es el 616. [7]
Dentro del libro del Apocalipsis se menciona que una primera Bestia mata a dos Testigos de Dios en una ciudad (los cuales por cierto luego de muertos de todas maneras siguen hablando) (
Ap 11). La descripción de dos testigos va de acuerdo con la ley judía que establece que sólo se acepta el testimonio de dos testigos. Algunos han querido reconocer en estos dos Testigos a los apóstoles Pedro y Pablo, muertos durante la época de Nerón. Sin embargo, en el Apocalipsis no se reconoce que esta primera Bestia sea la misma que la del número 666.